
Viernes 08 de enero del 2010
En nuestro país existen prejuicios entre los economistas de derecha y los economistas de izquierda. Ambos coinciden -aunque sin admitirlo- en lo que son buenas políticas públicas y los dos bandos dicen que los economistas de sus sectores están a favor de los más pobres. Asimismo, los dos se infligen críticas que tienen a mi entender algo de ciertas.
Los economistas de izquierda dicen que los economistas de derecha tienden a defender a los grandes empresarios, los mercados desregulados, los oligopolios y monopolios naturales, y a los accionistas controladores de estas empresas. Es decir, los tildan de “economistas corporativos”. Al respecto, coincido parcialmente con esta apreciación, siendo la razón obvia: los empresarios directa e indirectamente financian gran parte de los estudios que hacen los economistas de derecha. Sin embargo, existen excepciones que no son tan pocas. La existencia de un sesgo pro empresa en aquellos que aceptan hacer estudios para empresas o centros de estudios financiados por una clientela es evidente. Cuando una parte paga y encarga un estudio, aplica el dicho “dime qué ganas y te diré qué opinas”. Es decir, el estudio es encargado para buscar argumentos y defender una postura. Sin embargo, es claro cuando en el gobierno los economistas de derecha velan por los más desposeídos, siendo un referente el caso de Sergio de Castro y tantos otros Chicago Boys durante el régimen militar. No fue cierto que los grupos de poder capturaron a los economistas de “derecha” cuando estos estuvieron en cargos públicos. Los economistas que participaron en el régimen militar priorizaron el bien común por sobre el propio o el de sectores empresariales. Estoy seguro que éste también será el caso con los economistas de derecha que estarán con Sebastian Piñera en el gobierno de ganar en marzo.
Los economistas de derecha suelen criticar a los economistas de izquierda por favorecer a intereses corporativos o grupos de poder organizados en desmedro de las grandes mayorías. Aquí, nuevamente lo que sucede es que estos grupos, como la CUT, tienen poder político y los economistas de izquierda quieren estar bien con ellos para incrementar la probabilidad de que un gobierno de izquierda sea electo, asegurando empleos y estudios de gobierno. Nuevamente se aplica el dicho “dime qué ganas y te diré qué opinas”. Por otra parte, estos grupos ligados a sindicatos o gobierno suelen contratar estudios de economistas de izquierda.
Los economistas -al igual que todos- generalmente opinan en función de lo que les conviene o conforme al interés del grupo que financia un estudio en particular. Sin embargo, los equipos de economistas que escoja el futuro gobierno Piñera o eventualmente de Frei, estoy seguro velarán por el bien común. Los gobernantes pueden tener ciertos compromisos con grupos de interés que perjudiquen el bien común. Por ello, es fundamental que el presidente que sea electo tenga los menores compromisos con distintos grupos de poder incluidos los grupos económicos, los sindicatos y los partidos políticos.
Por esto último es que me inclino por Sebastián Piñera. El es el candidato que está más libre de estas influencias y en consecuencia, podrá implementar las medidas que en verdad requiere el país para ser más prospero, justo y equitativo. Prueba de ello es el programa económico que elaboró su equipo y que incorpora varias ideas liberales progresistas que provienen del programa de ME-O. Al menos incorporará un aumento en el royalty a los recursos naturales, una baja en los impuestos a las personas, y medidas tributarias a favor de las pequeñas y medianas empresas. También está abierto para analizar las demás propuestas tributarias que proponía Marco como un alza en el impuesto a los vicios, primera categoría, y eliminar exenciones tributarias entre otras. El país requiere una reforma tributaria; como dijo Juan Pablo II “los pobres no pueden esperar”. El chorreo es demasiado lento.
Por último, los equipos programáticos de Piñera están analizando varias propuestas no tributarias que elaboramos en el equipo económico de ME-O. Por mencionar algunas: publicación mensual de estados financieros simplificados de las sociedades anónimas que transan en bolsa, eliminar la publicación en papel de las FECU exigiendo sólo la publicación electrónica, al menos un liceo de excelencia por región, 10 nuevos hospitales, 10.000 nuevos carabineros, etc. Todas medidas a favor de Chile y particularmente de los más desposeídos.