Logo Diario Financiero Online

Columnista

José Manuel Silva

José Manuel Silva | Columnista | Diario Financiero Online

¿Desaceleración o doble caída?

Miércoles 04 de agosto de 2010

La gran pregunta que se hará el mercado en las próximas semanas dice relación con el ritmo de actividad en las economías desarrolladas y en especial Estados Unidos y Europa. No cabe duda que la velocidad del rebote norteamericano ha disminuido. Ello es especialmente preocupante dado el enorme estímulo fiscal y monetario que se le ha inyectado a la economía norteamericana. Basado en la evidencia de ciclos pasados y dada la magnitud de la caída (que fue mayor incluso a la señalada al comienzo según las últimas cifras), uno hubiese esperado un rebote mucho más vigoroso con una mucho mejor creación de empleos.
Sin embargo, éste es un ciclo diferente. Es un ciclo influenciado por balances destrozados en familias y en el sector financiero. Los ciclos de esta categoría suelen tener reactivaciones mediocres y pueden sufrir recaídas. No cabe duda que EE.UU. muestra algunos signos preocupantes. La cantidad de dinero se ha desacelerado señalando que la política monetaria ha perdido tracción. La banca sigue sin prestar y el llamado sistema financiero paralelo (las securitizaciones, los efectos de comercio colocados en fondos mutuos, etc.) virtualmente desapareció. Finalmente, la situación fiscal es alarmante. El país del norte muestra el peor déficit fiscal de un período de paz, las proyecciones del CBO (organismo presupuestario del congreso) son escalofriantes y la situación de los estados es tan mala. El déficit tiene un componente estructural por los déficits proyectados del sistema de pensiones y del de salud.
La gran duda en EE.UU. reside en si los impuestos subirán o no a contar de enero. Como se sabe en el gobierno de George Bush se bajaron los impuestos. Esta baja debía revertirse a contar de enero de 2011. El problema es que ello cae justo en un momento en que la economía está muy debilitada y debilitándose. Un alza tributaria podría ser letal y contribuiría a una recaída. Probablemente, nada se resolverá hasta las elecciones para el congreso de noviembre. Los republicanos esperan retomar alguna de las cámaras y postergar el alza tributaria dos años. Obviamente, el gran déficit se mantendrá.
En cuanto a Europa, es probable que en los próximos meses se comience a ver el efecto en su economía de los ajustes fiscales en Inglaterra, Grecia, España y Alemania. A ello se sumará la reciente revaluación del euro que afectará la actividad exportadora. En el corto plazo, sí se puso un corta fuego a la situación bancaria con el paquetazo de mayo. Ello le da algo de tiempo a los países en problemas para mostrar su convicción. La flexibilización laboral ya se aprobó en España y Gracia pretende iniciar privatizaciones. Si esta senda continúa junto con ajustes fiscales, Europa podría sorprender. La gran duda es el otoño político.
De esta manera, la gran esperanza del mundo siguen siendo las economías emergentes y en especial los llamados BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Esta última también está ajustando su economía luego del super rebote de 2009. En todo caso, no se espera un aterrizaje forzoso. Ello contribuiría a mantener un buen nivel de demanda para los productos manufacturados de Alemania, Corea, Japón y Taiwán y para las materias primas. India, por su lado, mantiene sus altas tasas de crecimiento y su ímpetu reformador, siendo su única amenaza un rebrote inflacionario causado por alzas en los alimentos y la energía. Esta es una situación inédita en donde el mundo en desarrollo puede llegar a ser la salvación de la economía global (en vez del lastre como lo fue desde la crisis de deuda latinoamericana en 1982) y marca un antes y después.
China sigue lentamente (cruzar el río sintiendo las piedras) moviendo sus piezas de ajedrez. Acaba de firmar un extenso acuerdo económico con Taiwán (viva el pragmatismo asiático), su banco central ha firmado una serie de acuerdos de swap de moneda en Yuanes con numerosos países, para así garantizar su comercio exterior en caso de iliquidez en dólares. Poco a poco su moneda se hace convertible (los bancos de Hong Kong pueden ofrecer instrumentos de ahorro en yuanes) y sus empresas toman posiciones estratégicas en el mundo, especialmente en Africa y América Latina. En definitiva, si sus autoridades logran el aterrizaje suave en paralelo al debilitamiento del crecimiento norteamericano y europeo podremos decir que con esta crisis comenzó el siglo de China.