
Jueves 12 de agosto de 2010
Los resultados de la última encuesta Casen no sólo reflejaron un aumento en la pobreza, sino también un incremento en la brecha existente en la distribución del ingreso.
El 10% superior concentra el 40,2% del total de los ingresos generados por el país, en contraste con el decil más pobre que obtiene un ingreso autónomo (sin subsidio) que sólo representa el 0,9%. Lo anterior implica que la brecha entre el primer y último decil es de 46,2 veces, lo que representa un retroceso, ya que en 2006 esta brecha era de 31,6 veces. El índice de Competitividad Mundial desarrollado por el IMD, también constata la situación antes descrita al ubicarnos en el lugar 52, dentro de las 57 economías evaluadas, en relación a la distribución de ingreso.
Lo anterior permite entender en parte, por qué la segmentación en base al Grupo Socioeconómico (GSE) sigue siendo la principal herramienta al momento de segmentar los mercados en Chile. En general, el GSE adquiere mayor relevancia cuando las diferencias exhibidas por los segmentos en su capacidad adquisitiva son significativas. En cambio, cuando la distribución del ingreso tiende a ser más homogénea, o bien se analiza un GSE en particular, adquieren mayor importancia las variables de segmentación del tipo Conductual y Psicográficas. De hecho, en Estados Unidos y Europa, el GSE no tiene la difusión y relevancia que presenta en nuestro país.
En 2008, la AIM, que agrupa a las principales empresas de Investigación de Mercados presentes en el país, entregó una detallada descripción de los grupos socioeconómicos en Chile. En dicho informe se constataban las profundas diferencias entre los distintos grupos socioeconómicos. Por ejemplo, las familiar pertenecientes al ABC1, que corresponde al decil de mayores ingresos, se caracterizan por poseer viviendas aisladas con amplios jardines, alta presencia de parques y plazas. Mientras que las familias del grupo E, que representan el 10% más pobre y que según la encuesta Casen su ingreso no supera los $114 mil (incluyendo las ayudas económicas del Estado), poseen viviendas pequeñas de material ligero en barrios con calles sin pavimentar y escasas áreas verdes.
Un reciente estudio realizado por el Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, en que se les solicitó a niños de 6 a 10 años de diferentes estratos socioeconómicos, pero pertenecientes a la misma comuna, que dibujaran Santiago reveló también estas diferencias. En los dibujos del estrato alto (ABC1) predomina el colorido, con amplias áreas verdes y viviendas aisladas. En cambio, en el estrato bajo (E) los dibujos se vuelven grises, con alta presencia de cemento y sin árboles, haciendo vívido el alto grado de inequidad existente.
Sin embargo, las profundas diferencias en materia de distribución del ingreso no deberían ser sólo un tema relevante para segmentar el mercado, sino también un llamado urgente a resolver los temas estructurales que han llevado a generar esta brecha.
Así, nuevamente las inequidades de nuestro sistema educacional se convierten en una de las principales falencias al no permitir la real igualdad de oportunidades para los alumnos de los estratos socioeconómicos bajos.